Comments Off

Friday I'm in love


.

Ayer vi The Jane Austen Book Club. Por más que la película me entretuvo bastante y me dió ciertas cosas que pensar, no voy a leer a Jane Austen. Una vez dejé que alguien me hiciera leer a Isabel Allende, y es un error que no puedo volver a permitirme; si leo acerca de gente común otra vez, juro que voy a encontrar una manera nueva y original de perforarme la aorta. Y no estoy jugando.
Me veo obligada a confesar, éso sí, que dan ganas de perder la cabeza por una cobertura azucarada que después te va a hacer mierda el hígado; id est... ¿enamorarse?
O algo por el estilo.
El problema es que

  • Problema número uno: yo no creo haberme enamorado nunca (y éso que hace poco pensé en una escena en la que Darko compara el ser mago con estar enamorado... uh-huh, las ironías de la vida). Tuve, sí, caprichos, obsesiones, metidas de pata, antojos, y demás... pero, ¿amor, éso? Jamás.
  • Problema número dos: después, cuando me pongo a pensar, supongo que ésa clase de amor es muy parecido a lo que siento por... alguien, duh. Ésa relación absolutamente jodida y arruinada a límites insospechados maravillosa, que más que una amistad es un lazo, un lazo muy estrecho, al cual el lenguaje humano todavía no le ha podido encerrar dentro de una etiqueta, inventar una palabra con la cual definirlo.
  • Problema número tres: vuelvo a meditar, y sí, ése sentimiento del problema número dos es un amor platónico, nada más, pero es lo más cerca a "amar-solo-por-amar-desesperada-y-ridículamente-a-alguien-que-no-tiene-tu-sangre-sin-ninguna-razón-aparente".
¿Lo peor de todo? Es que sé con certeza que nadie, absolutamente nadie, va a poder superar el amor que le tengo. Nunca voy a poder amar a alguien más de lo que amo a ésa persona. (Okay, ¿no habíamos quedado en que nunca me había enamorado? Sí, yo nunca dije que estuviera enamorada de ella.)
Lo que sí llega a ser estrafalario, o patético, si se quiere, es que nadie más va a conocerme como ella lo hace, o llegar a ésa clase de entendimiento en que las palabras no son más que accesorios, hacerme hacer cosas que considero poco propicias para mi reputación de chica aburrida buena, robarme carcajadas o sacarme canas verdes, convencerme de las teorías más absurdas o hacerme dudar de hasta la existencia de la mecánica cuántica.
Considerando todo, me resultó bastante fatídica llegar a la noción conclusión de que lo más probable es que tu vida no va a pasar de ser más allá de una milésima de tu verdadera realidad ante los ojos de otras personas cercanas, amigos, cónyugues, familiares...
Pero lo bueno es que, pase lo que pase, vamos a seguir teniendo éso con aquélla persona
... ¿verdad?

Just for the record: Tengo que empezar a escribir, con suma urgencia, Hijos de Drakkyar. O las Crónicas Astromecánicas... en su defecto, Secretos de Sangre o Abrakadaver. Sea como sea, tengo que escribir.

Comments are closed.