Comments Off

Des-encantada.


.

No, no me alegró verte. Quizás fueron las ansias del principio, la ilusión, el pensar "oh, yay! nos vemos hoy", y que después no pasara, que terminé por resignarme.
Estuve a punto de reclamarte, a fregarte en la cara la desconsideración de faltar en mi rutina, y de hacer que te extrañe, hasta que me dí cuenta de que mi mundo no va a dejar de girar por vos ni por nadie sería inútil, vano (como tantas otras cosas que callo, cosas que me gustaría susurrarte cuando estés semidormido, a ver si así, por algún revés del destino porque los milagros no existen por fin pudiera tu subconsciente ¡aunque sea! asimilar lo que te digo, lo que pienso realmente de vos).
Éstos días hicieron que me adapte a tu ausencia, a ése silencio que antes se hacía impensable, a borrar de a poquito las líneas que trazaban el perfil de tu fantasma, a no pensar con qué comentario disparatado saldrías, o a no trazar distraída la sombra de algunos equimosis inexistentes...
Encontrarte hoy, y justamente ahí, fue raro; me dió uno de ésos no-sé-qué en el estómago, y no precisamente de los agradables. ¿Por qué?, te preguntarás... Porque si no estás acá es más fácil engañarme ignorarte.

Comments are closed.