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Laisse moi tempêter


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A veces me pregunto por qué Maggie maúlla tanto, como si estuviera sola, si se supone que estamos juntas, las tres (yo, ella y Taiga, "unasemana", con sus ojitos traviesos y llenos de vida, con ternura que se inventa y reinventa cada cinco segundos, con sus maullidos dulces, su caracter podrido y sus seis o siete kilos encima de mi espalda, caminando por las paredes, usando la pata para tomar agua o durmiendo encima del ropero de mi hermano). No es la comida, ni que es que le duela algo, sino que está sola, y se desgarrra por dentro. Es un poco irónico porque yo no me siento sola gracias a ella, pero creo que no le estoy devolviendo el favor, y lo único que hace es que me sienta como un fantasma más de los que pueblan ésta casa. Es verdad que a veces soy egoísta, y que ésa situación lo único que hace es que quiera matarme porque ni siquiera mi gata disfruta de mi compañía, pero me detiene el pensar que ella no viviría sin mí aunque en realidad no me soporta, y yo no soporto su soledad, pero tampoco quiero dejarla sola y en realidad no sé quién necesita a quién.
Evito encuentros sociales de cualquier índole justamente por la misma razón, porque si es obvio que un animal se siente desolado en mi presencia una persona no la querría más. No lo digo por autoconmiseración, lo digo porque es cierto y porque no necesito que me lo recuerden cada cinco segundos cada vez que asisto a una reunión, cada vez que termino ignorada por el mundo gracias a lo "aburrida" que soy.
Pero no, no. Yo no soy "apagada", ni mucho menos, en realidad soy brillante y éso me hace ser el problema, lo juro, pero todo es cosa del fucking mundo con su estupidez y su falta de encanto, que termina también por hacerme perder todo entusiasmo y esperanza de encontrar a alguien como yo dentro de márgenes geográficos razonables, sumiéndome en un estado depresivo del que es bastante fácil sacarme con las palabras adecuadas.
La única persona que quizás me soportaba ahora es alguien que no conozco, que no me conoce y que seguramente me detesta a límites inexplicables. Es como si nunca hubiéramos existido, como si nunca hubiéramos sido aquéllas almas gemelas con el porvenir maravilloso del que tanto hablan los cuentos de hadas. Parece mentira cuánto creí que podía quererla; increíble cuántas veces creí que realmente creí que había algo de "destino" escondido atrás de las risas, del entendimiento, del simplemente encajar perfectamente. Es terrible que ahora lo único que haga falta para reducirme a un pseudo-vegetal sea un par de canciones y la memoria del olor de su pelo.
 Sí, si. Seguramente fue la única persona a la que de verdad quise, con la que de verdad me gustaría el tan famoso "algo más" (sexualmente no, sino una vida o lo que quede de ella, juntas), pero que ése "algo más" no arruinara, inevitablemente, lo poco y efímero que en verdad había.
A veces pienso que en realidad no tengo esperanza, y otras, que en verdad no la necesito. No lo necesito. Me da náuseas de solo pensar en la idea enfermiza de que soy solamente una mitad, de que no estoy entera. A la mierda con éso. Yo nací perfectamente completa (okay, puede que me falten algunos tornillos... detalles, detalles) y, si hay algo que no tengo, entonces es el "sentido de relación" y no quiero tenerlo. Yo no soy tuya y vos no sos mí@, y tengo suficiente con cuidarme a mí misma, así que no gracias, preferiría no tener que preocuparme por cuidar a alguien más... A menos que seas un gato, en cuyo caso, estás cordialmente invitado a unirte a la manada (y sencillamente porque los gatos son independientes. Tiernos y peludos también, pero independientes más que nada).
No puedo decir que no me preocupa, de vez en cuando, porque no sé si mis papás lo entienden. No sé hasta qué punto lo hacen o si no tienen idea, y creen que soy la chica más miserable del mundo. Me preocupa porque a veces me gustarían que fueran felices. Los dos, mamá y papá. Mamá es mucho más expresiva, y me lo hace saber, pero papá es un enigma, y siento que no lo conozco, pero que en realidad se merece mucho más, merece ser feliz y hacer algo que le guste, y reírse, y hacerme reír. Pero a veces, solamente a veces, quiero ser ésa que alguna vez soñó que su hija fuera, que tenga ése enfoque cuando piensa en mí. A veces lo extraño tanto que odio... odio a todas las circunstancias, y odio no poder llorar por pavor a los dolores de cabeza que le siguen.
Así que escribo, porque es lo único que me queda. Escribo para no intoxicarme con alguna sustancia nociva, con alguna relación mórbida, ni cortarme las venas o sacarle el hígado con una cucharita de té a quien tenga la desgracia de cruzarse en mi camino. Escribo... aunque sea malísima para ésto, aunque ya haya olvidado los engranajes secretos de la palabra, aunque haya perdido la sensibilidad que me caracterizaba años atrás. Escribo, aunque no debería estar escribiendo todo ésto, siendo que lo único que tomé fue limonada, y que mañana tengo que arreglar el desastre que hice.

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