No sé qué día es, o por qué fecha andaremos. No tengo la más pálida idea de qué hora es (con esto me refiero a que no sé si son las dos de la mañana o de la tarde). Tampoco es que me importe mucho, si vamos al caso.
Probablemente sea la falta de sueño. De vez en cuando le robo algunas horas a la madrugada cerrando las ventanas, pero no sé hasta qué punto en realidad sea de ayuda, porque después Febo asoma y es inútil bajar los párpados. Como si fuera poco, más tarde las migrañas pasan factura a las horas más insólitas del día.
El problema es que alguna vez leí que "dormir más es vivir menos", y me lo creí. Alguien me dijo que dormir era opcional, y lo consideré. Y sí, la mayoría elige quemarse las neuronas con alcohol, tabaco, drogas, o coleccionando marcas en el respaldo de la cama. A otros les gusta el dolor en su forma más real, así que lo sufren físicamente, ya sea autoinfligido o por otra mano amiga que les hace el favor. No dormir terminó siendo mi manera de drenarme los vasos sanguíneos, mi único vicio autodestructivo.
Me quedo despierta días enteros, porque me volví adicta a lo que viene con éso. Nada me dá tanto como ésa felicidad artificial que crea moverse en un mundo que no existe, pero al que se siente tan cierto... y es una manera bastante poética, totalmente bohemia, incluso erudita si se quiere, de mandar al carajo a la realidad, de robar una probada, una cucharadita no más, de la dicha ideal que se niega.
Veinte cuadras de tristeza
Hace 8 años